Ladrillo visto, sillas de bar de toda la vida, música al volumen que pide la noche. Aquí la robata se cruza con la tapa honesta y nada queda al azar.
Ni Salamanca, ni Justicia, ni la Latina. Estamos al sur del río, en Usera, donde el barrio se cocina solo y la calle huele a sofrito, a curry, a vino del bueno y a brasa.
Carta corta. Producto. Técnica japonesa cuando la pide el plato y receta de barrio cuando lo pide el alma. Vinos naturales —pequeños productores, levaduras propias, sin postureo—.
Fuego honesto.
Técnica al servicio del sabor.
La carta cambia con la temporada y con lo que llega del mercado. Pinchamos 3–4 entre dos y de ahí arriba. Avise siempre de alergias e intolerancias. * Precios en €. IVA incluido. Pan y servicio aparte.
Una vez al mes Furi cierra la carta y abre la puerta a un cocinero invitado. Cinco platos, vinos elegidos por amigos de la casa, 50 € por persona. Plazas limitadas — se reserva por teléfono.
Carta viva de pequeños productores. Levaduras indígenas, sin sulfitos añadidos, intervención mínima. Tepache y ginger beer las hacemos aquí. Pregunta por los vinos secretos: están, sólo hay que preguntar.
Pregunta a quien te atienda. Tenemos botellas que no caben en la carta —y casi siempre son las mejores.